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Torre de Ariz

Ubicación

Se alza en uno de los barrios tradicionales de Basauri que, como es natural, en aquellos lejanos tiempos medievales no sería más que un descampado estratégico. Como era de esperar, no supone una excepción a lo que hemos dicho sobre la elección del lugar para su construcción. Sobre la margen izquierda del río Nervión, no lejos del punto donde éste une sus aguas con las del Ibaizabal, y dominando el paso obligado por el que, salvando su corriente, transcurría el camino que unía la cercana y cada vez más dominante villa de Bilbao con el interior.

Esa posición privilegiada determinó, además de sus fines propiamente defensivos, la dedicación económica de sus moradores. Es bien sabido que muchos de los señores propietarios de ellas se dedicaban, como complemento de otras actividades, y hasta como casi principal fuente de sus ingresos, a la lucrativa de desvalijar a los transeúntes. Aunque no dispongamos de datos referidos a esta torre, no sería de extrañar que, como otros banderizos, utilizasen su fuerza también en este aspecto. Pero lo que sí sabemos es de sus actividades económicas no violentas, igualmente favorecidas por la proximidad del agua: las ferrería y molino, de los que trataremos por separado.

Su propiedad incluía la de la ermita de San Fausto, que veremos, igualmente, por separado, en el apartado de arquitectura religiosa.

 

Historia

1353 se menciona a Sancho de Ariz, y en 1435 a Sancho Martínez de Ariz. La vinculación se plasmó luego en enlace matrimonial, aunque no hemos podido establecer la fecha exacta del mismo.

Volviendo un poco hacia atrás, veremos que el linaje de los A vendaño procede de Alava y no se sabe a ciencia cierta cuando se asentó en Vizcaya, en el valle de Arratia. Al primero que se cita en el Señorío es a Martín Ruiz de A vendaño, quien fue señor de Urquizu, en Arratia, durante el reinado de Alfonso XI. También fue famoso aquel primer Juan de Avendaño al que, en 1356, dió muerte en Bilbao el Señor de Vizcaya, Don Tello. Fueron señores de Villarreal, balle steros mayores de los reyes y merinos de Arratia y Zomoza.

Las armas de Ariz, según Ybarra, son: Cruz flordelisada oscura, en fondo rojo, y cuatro panelas verdes en los cantones. Según Cadenas y Vicente, en cambio: en oro, un roble de sinople y un lobo de sable, empinado a su tronco. Las de A vendaño: Se- gún el primero: en oro banda negra. Según el segundo: en sinople, un árbol, de oro, frotado de gules. Pensamos que las correctas son, en los dos casos, las que da Ybarra, ya que son las que aparecen en el escudo de madera que, correspondiendo a ambos linajes, formaba parte de un altar de la ermita de San Fausto.

Vamos a realizar un resumen de los miembros de esta familia que hemos podido encontrar en relación con la Torre de Ariz, así como de sus rentas, cuando sea posible. Hay que tener en cuenta que, además, a partir de un cierto momento la posesión de ésta, junto con todos sus pertenecidos, incluida la ermita de San Fausto, implica también la de la Torre de Artunduaga con las suyas. Resulta sin duda farragoso, pero creemos puede ser interesante para seguir la línea de los propietarios.

Sabemos que las propiedades de las dos torres más principales de Basauri, las de Artunduaga y Ariz, se unieron por matrimonio, pero no podemos establecer la fecha exacta. Hay un dato de interés, que no sabemos hasta que punto puede hablar ya de una vinculación matrimonial entre los propietarios de Artunduaga y los de la Torre de Ariz. En 1468 Juan de Avendaño, tercero de ese nombre, murió en Artunduaga de un saetazo recibido en Ibaizabal. No sabemos si sucedió en la torre o en sus proximidades. Estuvo casado con doña Beatriz de Ulloa, sobrina del arzobispo de Toledo, de la que tuvo a su heredero, D. Pedro de A vendaño.

Prudencio de Avendaño y Gamboa, hijo del anterior, fue gentil hombre de la casa del emperador Carlos V y merino de Busturia, Oribe, Arratia y Zomoza . Casó con doña Luisa de Beaumont y Nabarra, armas éstas últimas que aparecerán, más tarde, en la ermita de San Fausto, en Ariz, con motivo de otro matrimonio. Sin embargo, tenía su vecindad en Galdácano.

Este Don Prudencio tuvo un hijo natural, antes de casarse con Doña María de Mendoza, de Doña María de Yurre-basso, hija de un Urti-Castillo, "hombre principal y linajudo" y sobrina de Don Antonio de Yurre-basso, Comisario del Santo oficio. El niño, nacido en Yurre, recibió el nombre de Juan de Avendaño Gabboa Yurrebasso.

Casó con Doña María de Bilbao Arizmendi y Basurto, de cuyos linajes hay testimonio en el escudo en madera de la ermita de San Fausto. Su hijo primogénito fue Don Martín de A vendaño Gamboa y Bilbao, casado con Doña María Ana de Artunduaga y Mahamud (179). En este momento, y ya sin ninguna duda como veremos, si es segura la vinculación entre ambas torres.

En 1632 aparece citado el Capitán Iñigo de Avendaño y Artunduaga, ayudante del Cardenal Infante Don Fernando. Había heredado el mayorazgo de Artunduaga de su hermano, el anteriormente mencionado D. Martín de Avendaño. Desde entonces, o quizá incluso desde antes, la posesión de ambas, junto con sus propiedades, se mantuvo unida.
En Basauri poseía las casas torres de Artunduaga y Ariz y ferrerías y barquines de Artunduaga la Vieja y Ariz.

Tenía también ganado mayor arrendado a inclino s de Zarátamo y Basauri. Fue Diputado gamboíno en 1631.

Cuando murió, de fiebres en Flandes, el mayorazgo pasa a su hermana María Magdalena de Avendaño, casada con Francisco de Salazar, de la Torre de Salazar de Largacha, en Gordejuela . Fue su hijo Don Francisco de Salazar y Avendaño, señor, entre otras, de la Torre de Ariz y de Bilbao la Vieja. Fue ordenado Caballero de Santiago en 1649.

En 1673, un nuevo matrimonio viene a realzar la ya importante alcurnia de los propietarios de ambas torres: el de Don Francisco de Salazar y A vendaño con Doña Margarita de Sarabia e y razagorria. El novio aportaba, como bienes más importantes, además de las dos torres de Basauri, otras en Sopuerta y Garay, la de Zuazo en Galdácano, la de Echévarri, la de Basacoeche, la de Salazar en Barrencalle, la de Bolivar en Sodupe y la Atalaya de Bilbao . Esta boda se realizó en la ermita de San Fausto y fue el motivo de que en un escudo de madera, en el retablo de la misma, aparezcan, entre las armas de la novia, las cadenas de Navarra.

En 1674 se decía de él: "Francisco de Salazar Abendaño cavallero de la horden de Santiago, Gentil hombre de la boca de su Magestad, regidor perpetuo de la ciudad de Burgos, señor de las casas y solares de Artunduaga y Hariz, vecino de esta dha villa [ Bilbao], arrendador de ferrerías y molinos y casa y heredades...".

En 1704: "La torre pertenece D. Francisco Antonio de Salazar. Inclino D. Fermín (?) de Bernaola (184). Su hija, Doña Magdalena Josefa de Salazar Saravia, casó con Don Franciso Fernando de Barrenechea y Erquiñigo, a quienes heredó su hijo Don Fernando Cayetano de Barrenechea, Salazar, Erquiñigo y Saravia. Este casó, a su vez, con Doña María Josefa Castaños Ocariz, hija del Patrono de Begoña .

En 1737 la heredera de Ariz, Doña Francisca Luisa de Salazar y Henríquez de La Carra, Sarabia, Murgoitio, Pastier, Avendaño, Yrazagorria y Ariz, casó con el Patrón de Begoña y Marqués de Vargas, Don José Ramón de Castaños y Ocariz. Desde entonces aparecen como propietarios los Patronos de Begoña, Marqueses de Vargas.

En 1745 vemos: "La Casa Torre de Ariz, su ferrería y Molino de dho. Castaños, su inquilino Francisco de Perea" (187). "Otra (casa) llamada de Arizgoitia de dho. Castaños (también en Ariz), su inquilino Bauptista de Eguiguren".

En 1795: "Palacio de Ariz. Jose de Galbarriartu inquilino. 264 reales. Dho. Palacio, inquilino Antonio de Alday, 495 reales.

No sabemos exactamente desde cuando, pero al menos desde este año la torre aparece con dos inquilinos, es decir, dividida en dos viviendas. Ferreria de Ariz, maneja su dueño, 3.300 reales. Casa pequeña junto dha. Ferreria, Domingo de Careaga, 440 reales. Molino de Ariz, inquilino Francisco de Yrarragorri, 925 reales. Casa sobre la Bega de Ariz, Ignacio de Astiarraga inquilino, 654 reales. En dha. casa (?) de Abrisqueta (?) 610 reales. Caseria de Arizgoiti, Benito de Bilbao, 583 reales. Casa de Arizbarrena, Manuel de Goytia, inquilino, 440 reales".

En el año 1976 vemos:
"Otra el Palacio de Ariz perteneciente al mismo Patrón de Begoña con dos habitaciones. Otra nueva perteneciente al mismo Patron de Begoña. Otra nueva dividida con medio anil y escaleras separadas y dos habitaciones pertenecientes al Patrón de Begoña, su administrador Don. Vicente de Mendiola (190).

Otra perteneciente al Patrón de Begoña (En Arizgoiti).

Otra perteneciente al Patrón de Begoña (En Arizbarrena). Una ferrería en Ariz perteneciente al Patrón de Begoña".

Poco después, en el año de 1798 "Otra Casa nueva en Aris con parte de heredades nuevas también de dho. Patrón .

Otra Casa nueva arrimada a la ermita de San Fausto también de dho. Patrón".

El mismo año de 1798, el propietario de Ariz, Don José María de Castaños y Salazar, Marqués de Vargas, casó con su sobrina Doña Manuela María de Barrenechea y Lapaza. Cuando por diversas causas se extinguió la línea primogénita, el mayorazgo fue a parar a los herederos de una hermana del mencionado Don José Ramón de Castaños, Doña María Josefa de Castaños, que había casado con un pariente, Don Fernando Cayetano de Barrenechea y Salazar Herguiñigo y Sarabia.

En 1838 se realiza un descuento de 367 reales en la contribución que hasta ese momento venía haciendo el Marqués de Vargas, por desgracias ocurridas en alguna de su casas con motivo de la Guerra Carlista. Don Francisco de Barrenechea y Oñate, vigésimo sexto Patrón de Begoña, que era también Marqués de San Cristóbal, por haber heredado su padre el título de su abuela materna, no tuvo descendencia. Las propiedades pasaron a su hermana, Doña María Felipa de Barrenechea, que casó en 1858 con Don Felipe de la Mata y Fernández de Arnedo (194).

Los Patronos de Begoña vendieron estas propiedades a la familia Briñas, pasan- do luego a los Mac-Mahon (195).

En 1863 tiene tres inquilinos: Francisco Bilbao: 770 reales. Pedro Alday: 770 reales. Vicente Ascue: 680 reales. Rentas propiedad de D. Juan María y D. Gabriel María de Ibarra y D. Cosme de Zubiria (196).

En 1867 produce de renta 2.220 reales y tiene tres inquilinos. Estados de monte: 50.898. Cargas de monte: 1.500 cada 7 años. Tras pertenecer a los Marqueses de Vargas, pasó a manos de los herederos de Luis Briñas y, posteriormente, a la familia Eulate, que transformó los edificios anexos en fábrica harinera. Después de varias visicitudes, durante las cuales no fue bien tratada, fué adquirida por el Ayuntamiento en los años 50. No terminó con ello el proceso de degradación, viéndose sometida aún al abandono y a las inclemencias del tiempo, y sobre todo sufrió en gran medida con las fuertes lluvias de 1983. Si bien en el año siguiente se realizaron las más urgentes obras de restauración, éstas no fueron todo los contundentes que requería el estado ruinoso del edificio, pero en este año de 1990 se está llevando a cabo la que será su recuperación definitiva.

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